La pasión por la fotografía, y la dedicación a ella, me pone en contacto con un sentimiento de libertad.

Al mismo tiempo transita en mi el apego a una forma de entender la belleza que, dependiendo de cómo me enfoque, me limita.

Mi fotografía es, en el mejor de los casos, una expresión artística, y como tal, una danza de las luces y las sombras de mi alma. El apego a la belleza me acompaña en este camino, cuya meta es la libertad.